En el reporte de competitividad global del World Economic Forum, Venezuela ocupa el puesto 113 de 133. Apenas si somos más competitivos que los niñitos barrigones por parásitos de Etiopía, Mozambique y Zimbawe.
Parece que el gobierno ha asumido que, en lo que a competitividad se refiere, llegamos después de la ambulancia y además, decidió tirar la toalla. Coherente con esta realidad y la imposibilidad de cambiarla, se aprobará dentro de poco las modificaciones a la ley del trabajo, que bien podría llamarse ley de la flojera y como vivir de la renta. Entre los cambios están la reducción de las horas de trabajo y el aumento de las prestaciones, para que vuelvan las super cajas felices que nos permitan no volver a trabajar.
Es una posición realmente honesta, reconocer que no somos ni seremos competitivos , que entonces el trabajo productivo no tiene sentido alguno, y que por lo tanto debe ser abolido y reemplazado paulatinamente por la transferencia de recursos del petróleo hacia el pueblo.

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